Macrina Raparelli

Datos biográficos de la Sierva de Dios Macrina Raparelli
(1893-1970)

A la sombra del Monasterio de Santa María Odigitria de Grotaferrata (Italia), el 2 de abril del 1893 nació la Sierva de Dios Madre Macrina (al siglo Elene Rapelli) de una familia profundamente cristiana.

Tercera de nueve hijos, viene bautizada el día 5 del mismo mes en la iglesia de la Abadía, que después frecuentaría con tanta asiduidad. Dos años después. Dos años después nació Inés su hermana y colaboradora en sostener la Obra que el Señor les debía confiar.

Sus confesores fueron, primero el Padre Massimo Passamonti, estimado por todos por su santidad; Padre Antonio Rocchi, un santo monje que exigía tanto en el ejercicio de la virtud, pero el verdadero formador y verdadero guía fuel el Padre Nilo Borgia, monje de grande virtud y santidad.

P. Nilo, constatando el empeño siempre creciente en la vida espiritual, les permitió de profesar el voto de castidad que hicieron con la firme decisión de permanecer siempre fieles.

Un día, Elena que había madurado desde hace tiempo la idea de la fundación le dijo: “Nosotras queremos fundar un Instituto de rito Bizantino para los pueblos Orientales y para los Albaneses”. Era la señal que el Padre Nilo esperaba del Señor.

Porque el Padre Nilo fue mandado en Albania, antes de partir, oró a San Luis Orione, del cual era muy amigo, para que hospedara a Elena e Inés en una de las comunidades instituidas por él, para que se formaran a la vida religiosa. Así en el mes de mayo del 1919 las dos hermanas anduvieron a Monte Mario (Roma). Se prepararon para los sacrificios materiales y espirituales que tuvieron que afrontar después.

El favor demostrado por Monseñor Isaías Popudopulos, Asesor de la Congregación por las Iglesias Orientales, hizo bien en esperar al Padre Nilo para iniciar la Obra, pero las pruebas y contrariedades no faltaron. Al final fue el Achiprete de Mezzojusto, Papás Onofrio Buccola, quien aceptó el grupo de “Sores” en su parroquia. El 2 de julio de 1921 Elena e Inés Raparelli dejaron Roma. Llegadas a Palermo (Sicilia), se presentaron al Cardenla Alessandro Lualdi, quien las acogió como un verdadero padre y las bendijo animándolas en la Obra iniciada.

En Mezzojusto comenzaron su apostolado entre privaciones y enormes sacrificios. La casa era pobre y en malas condiciones, pero contaba con espacios para las obras caritativas y asistenciales. A Elena y su hermana pronto se unieron otras mujeres, así que Elena y sus compañeras iniciaron un intenso servicio de misión; comenzaron a asistir a las personas ancianas, a acoger a las huérfanas de guerra a las cuales daban lecciones de bordado, corte y costura; se daba de comer a las madres y niños con el apoyo de la O.N.M.I. (Obra Nacional por la Maternidad y la Infancia). Se instituyó una guardería para los niños, un taller de bordado para las jóvenes y después se organizaron las escuelas de verano que continuaron por diversos años también en la casa de nueva construcción de la calle del Smo. Crucifijo y en las demás casas de la Congregación. Les fueron confiadas las primeras niñas pobres como colegialas; para Elena esta fue una gran alegría porque tenía una especial inclinación por la atención de la niñez necesitada.

En el mes de mayo del 1925 en Cardenal Lualdi, Arzobispo de Palermo, durante la visita pastoral hecha a Mezzzojusto, visitó también la nueva comunidad religiosa. Se alegró tanto por el despertar religioso en el pueblo y por la acción misionera realizada por las hermanas, las bendijo y se dignó llamar a la nueva Institución “Hermanas Basilianas Hijas de Santa Macrina” nombrando Superiora General a Elena, que desde aquél momento fue llamada por todas “Madre”.

El decreto de aprobación canónica de la joven Congregación llegó solo hasta el 19 de julio del 1930, propio en la fiesta de Santa Macrina. Así el 30 de julio siguiente, pudieron realizar la Profesión Religiosa las primeras hermanas: Elena se llamó Macrina. Un día después se celebró el primer Capítulo General. Como Superiora General, resultó electa por unanimidad ella, la Madre Macrina Raparelli, que fue un ejemplo y guía del Instituto. La vida de oración era su alimento espiritual cotidiano, así enseñaba a sus hijas espirituales para progresar en las virtudes religiosas: “Hagan bien las prácticas de piedad, no descuiden la adoración, la lectura espiritual, etc. Porque si no disminuye el espíritu religioso y se va hacia atrás; sean atentas a las jóvenes, que recen tanto”.

Ella deseó consolidar el objetivo de la Congregación que era el de acercarse el Oriente cristiano con las obras y la oración, con el ejemplo y trabajo de caridad para unirse a los hermanos en el espíritu, en la mente, en la voluntad y en el corazón.

Madre Macrina tenía una atención particular por los enfermos y sufrientes. Era cercana a todas y se alegraba como una madre cuando sus hijas se comportaban bien y trabajaban generosamente en el campo de Señor, así como sufría mucho cuando alguna titubeaba o salía de la Congregación.

Bajo su diligente dirección, la Congregación se extendió en muchas comunidades italo-albaneses de Calabria y Sicilia.

En el mes de enero del 1970 se reveló la enfermedad que le comportó tanto sufrimiento y en poco tiempo la llevó a la muerte. En el sufrimiento supo revelar sus dotes maternas y la plena aceptación a la voluntad de Dios. “Quien cumple la voluntad de Dios está siempre bien”, solía decir.

El 23 de febrero, Papás Damiano Como, Papás Vito Stassi y Papás Ignazio Parrino le administraron en modo solemne la Unción de los enfermos. La Madre siguió atentamente la celebración participando a las oraciones con mucha devoción y serenidad.

La noche del 26 de febrero con la invocación en los labios, llena de méritos, partió al encuentro con el Señor. El cuerpo expuesto fue la meta de un continua peregrinar de personas que andaban a despedirse de la “Madre”.

El día 28 de febrero en Mezzojuso se realizaron los solemnes funerales celebrados por Su Excelancia Monseñor Giuseppe Perniciaro, Obispo de Piana degli Albanesi, con una gran participación del clero, también albanés, de alumnos, exalumnos, autoridades y de otras personas que habían tenido modo de experimentar su bondad y caridad.

Su difusa fama de santidad hizo que el 25 de febrero del 1974 llevaran su cuerpo a la iglesia del Smo. Crucifijo en la Casa Madre de la Congregación de las Hijas de Santa Macrina.

Actores de la Causa: Congregación de las Hermanas Basilianas Hijas de Santa Macrina

Biografía:

FREGA SR. CECILIA, La Serva di Dio Madre Macrina Raparelli. Spiritualità e virtù, Basiliane di S. Macrina, Mezzojusto 2007.

Id., Madre Macrina Raparelli. Fondatrice della Congregazione Suore Basiliane “Figlie di S. Macrina”, Basiliane di S. Macrina, Mezzojusto 2001.

PASSARELLI GAETANO, Madre Macrina Raparelli. Nel cuore l’Unità dei Cristinani, Velar, Gorle 2010.

Tramitación de la Causa

Fase Diocesana

Diócesis de Piana degli Albanesi
-Investigación diocesana 2005/2009
-Nulla Osta de la Congregación para la Causa de los Santos 27 de mayo 2008

Fase Romana
-Entrega de datos a la Congregación de la Causa de los Santos, 6 de abril 2009
-Decreto de Validad Jurídica 18 de junio 2010
-Nómina del Relator, Rev.mo. Mons. Carmelo Pellegrino, 21 de enero 2011

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