Giovanni Ciresola

Giovanni Ciresola

Datos biográficos del Siervo de Dios Giovanni Ciresola
(1902-1987)

Padre Giovanni Ciresola nació en Quaderni de Villafranca, Verona (Italia), el 30 de mayo del 1902 y murió en Quinto, Verona, el 3 de abril del 1987. Su existencia atravesó casi completamente el siglo XX, partiendo de las problemáticas surgidas por la Unidad de Italia hasta la época de la contestación y del Post-Concilio. Su actividad pastoral, sus ideas de fundación del Cenáculo de la Caridad y de los Cenáculos Sacerdotales, las dificultades que encontró encontraron plena explicación y colocación en la realidad de la vivaz y fecunda Iglesia veronesa.

Giovanni tenía seis años apenas cumplidos cuando el 15 de junio del 1908 con solo 49 años moría su madre Francisca, recitando la conclusión de Te deum «En ti on Señor, he puesto toda esperanza». Esta pérdida marcó fuertemente su carácter que, de vivaz – recuerda que en prima elemental la religiosa enseñante le había atado una pierna al banco para que estuviera quieto – se volvió tímido y aprensivo.

En el verano del 1916 fue recibido en el Seminario Obispal de Verona como alumno externo, porque su familia era muy pobre y no era en grado de pagar las cuotas. Siendo él de salud muy precaria, no resistió a la fatiga cotidiana e así la hermana Doriana no quiere que continúe los estudios. Repuesto en salud, el 27 de octubre del 1919 es recibido en Instituto Don Bosco en Verona. La vida y el espíritu salesiano le gustaron muchísimo, así pidió ser admitido al noviciado. Pero debido a la salud tan precaria, sufrió duros golpes, y se vio obligado a regresar a casa. Frustrado por su condición de salud fue a pedir consejo a un hombre de Dios, fundador de una nueva Congregación y punto de referencia de sacerdotes y laicos veroneses, don Giovanni Calabria. Don Calabria, después de haber orado, y después de haber tenido numerosos encuentros con él, le dio una respuesta neta: se haga sacerdote diocesano y se esfuerce en volverse un santo sacerdote. Regresó al Seminario Obispal de Verona como externo.
Desde entonces el Ciresola restó toda la vida en estrecha dirección espiritual de San Giovanni Calabria.
Durante los ejercicios espirituales en preparación de la Ordenación sacerdotal, en su diario espiritual escribió: “¡O sacerdote santo, o nada, Señor! ¡Oh sí! ¡Que yo esté en el número de los pocos!”. En domingo 10 de julio del 1927, en la catedral de Verona por manos del Monseñor Cardenal, Giovanni es Ordenado Presbítero, coronando así un sueño cultivado desde niño.
Mandado en varias parroquias como cura, se ocupó siempre de la atención a los jóvenes. En este periodo Don Calabria le repetía: “Siento que el Señor tiene un especial designo para ti, está atento a cuando sientes en el corazón”.
El domingo 28 de agosto, padre Ciresola hizo su ingreso como párroco en la parroquia de Cancello di Mizzole. Aquí la actividad catequística y pastoral desarrollada con asiduidad y dedicación no tardó en dar fruto con un florecer cada vez más intenso de la vida cristiana, en las personas y familias. Hubo un sector que se distinguió mñas que los demás, aquello de los jóvenes. Éstos estaban, casi en su totalidad, inscritos a la Acción Católica y fue ahí donde el joven párroco encontró un campo inesperado de trabajo y gracia. Intentó a dirigirlos en varios conventos, pero las puertas de todos los conventos parecían cerrarse, por lo mismo aquellos jóvenes restaron con sus familias, a pesar de ellos, conduciendo una vida virtuosa.
El 25 de marzo de 1936, un grupo de aquellas jóvenes se consagraron a Jesús con el voto de castidad, pero cada una en el secreto del propio corazón. Padre Ciresola comenzó a poner en acto cuanto había hecho Don Calabria, así escribió un Reglamento y el 31 de mayo, Pentecostés, dio inicio al Cænaculum Charitas. A diferencia de otras Congregaciones surgidas para aliviar los sufrimientos del prójimo, las cenacolinas debían ser esposas de Jesús, que se inmolarían por la santificación de los ministros de su Sangre Preciosa. El carisma fundacional estaba compendiado en la oración de Jesús presente en el Evangelio de Juan: “Y por ellos (los apóstoles = los sacerdotes) me sacrifico y santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad” (Jn 17,19).
En tanto el 3 de diciembre del 1939 padre Giovanni fue nombrado párroco de Poiano y aquí transcurrió todas las travesías de la guerra estando cercano a los parroquianos y atendiendo la comunidad naciente. Finalmente el 1º de diciembre de 1948, cinco cenacolinas internas iniciaban la vida común del Cenáculo.
Padre Ciresola reinició y focalizó mejor su idea del Cenáculo Sacerdotal, haciendo referencia a un impulso sentido el 1931, pero después de una serie de encuentros con otros sacerdotes todo quedó en sueño.
El Decreto de erección canónica del Cænaculum Charitas y el De aprobación de las Constituciones fueron firmadas el 8 de diciembre de 1958, por el patriarca Urbani, en la época Administrador apostólico de Verona. En aquella misma fecha se abrió la Casa General de Quinto.
La salud siempre más precaria había obligado a padre Ciresola a renunciar como párroco de Poiano. El de junio del 1961 escribe en su diario: “El sacrificio está cumplido. Esta mañana a las 11:30 he firmado el acta de renuncia de la parroquia”. Por indicación del Ordinario se retiró a Quinto a la Casa General del Instituto en un departamento.
La actividad de padre Giovanni en Quinto consistía en seguir espiritualmente a sus “hijas” a tiempo completo mediante retiros mensuales, ejercicios espirituales, instrucciones, catequesis, conferencias. Les decía: « No vean si el Padre está bien o mal, si me necesitas, pregunta, seré yo a decidir qué hacer».
Los primeros años transcurridos en Quinto corresponden también al periodo férvido de novedad y apertura eclesial universal que caracterizó el evento conciliar del Vaticano II.
La idea de abrir el Instituto a la misión fue siempre un punto fuerte en la espiritualidad de padre Ciresola, discípulo del Mazza y de Don Bosco. La ocasión se dio gracias a Monseñor Jackson Berenguer Prado, obispo de Feira de Santana, Bahia (Brasil), que se encontraba en Italia para los trabajos de Concilio II. El 4 de junio de 1965 partieron las primeras cuatro Pobres Siervas para iniciar la misión.
Padre Cirestola estableció que un punto firme de las Cenacolinas en misión fuera la unión de intentos con la Iglesia local, de modo que su actividad se concretara en la catequesis en preparación a los sacramentos, pastoral vocacional, atención a los niños de las favelas, educación al deporte, cursos de promoción humana. La particular atención a los pobres, la comprendió también en la denominación de la Congregación “Pobres Siervas de la Preciosa Sangre – Cenáculo de la Caridad”. En tierra brasileña, la gente pobre llamaba a las hermanas Irmás da rua (hermanas de la calle).
Las precarias condiciones de salud, que marcaron la vida de padre Cirestola, lo llevaron en los años 1982-1987 a ser frecuentemente internado en hospital. Des del 21 de octubre de 1986 no podía más celebrar. En los últimos meses de su vida, a las hijas espirituales que lo visitaban y le pedían una palabra, repetía: “¡Ámense, ámense en el Señor y por el Señor!”.
El lunes santo 13 de abril de 1987 a las 16:15 devolvió su alma a Dios.
La fama de santidad de que gozaba, se expresó en los días siguientes. Desde el momento de la muerte hasta el día de las exequias fue toda una procesión de sacerdotes, religiosas, parientes, ex parroquianos, conocidos que venían a honorar el cuerpo y el discurso de todos era: ¡Murió un santo!
El joven Cirestola a los veinte años había escrito: “Tal vez plenamente no lo comprendo, pero lo siento dentro de mí que la verdadera vida se vive entre el Tabernáculo y el Calvario”. Un día después de una visita al Santísimo Sacramento volvió a escribir: “La santidad, la vía de la perfección para nosotros deberá estar entre el Cenáculo y el Calvario”.
Fueron palabras que sintetizan física y espiritualmente su existencia terrena.
Rodeado de una luz de santidad en vida – “Quien lo ha conocido o ha tenido de él un ejemplo o enseñanza o cualquier episodio, lo consideraba santo”, ha testificado Padre Carlo Zanini – después de su muerte la fama de santidad creció espontáneamente al punto de inducir a las autoridades religiosas a iniciar el Proceso de Canonización.
Sus restos mortales reposan en la Capilla de la Casa Madre en Quinto de Verona.

Actores de la Causa: Congregazione Povere Ancelle del Preziosissimo Sangue – Cenacolo della Carità.

Biografías
Cervato Dario, In Sanguine Agni. Don Giovanni Ciresola parroco e fondatore, Congregazione Povere Ancelle del Preziosissimo Sangue – Cenacolo della Carità, Verona 2003.
De Paoli Giampietro a cura di, Don Giovanni Ciresola, Padre di un Cenacolo vivo, Congregazione Povere Ancelle del Preziosissimo Sangue – Cenacolo della Carità, Verona 2002.

Iter de la Causa

Fase Diocesana

Diocesi di Verona
-Nulla Osta dalla Congregazione delle Cause dei Santi 20 giugno 2006
-Inchiesta Diocesana 2005/2006

Fase Romana

-Validità Giuridica 19 novembre 2010
-Nomina Relatore, Rev.mo Mons. Carmelo Pellegrino, 21 gennaio 2011

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