Albino Alves da Cunha e Silva

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Datos Biográficos del Siervo de Dios Albino de Cunha y Silva

(1882-1973)

Albino Alves de Cunha y Silva nace el 21 de septiembre 1882 en el pueblo de Codeçoso, en la Provincia de Minho, en Portugal, hijo de Avelino Alves de Cunha y Silva y Ana Joaquina de Mota y Andrade, personas con una sólida formación moral y de una profunda fe católica y de familia bien acomodada.

Albino frecuentó los primeros años de escuela en la ciudad de Amante, después de los estudios comenzó a pensar en el futuro, decidió de donarse plenamente al Señor escogiendo la vida eclesiástica. Su padre no quería que fuera sacerdote, quería un hijo abogado, mientras la madre apoyaba al hijo en su delicada e importante decisión.

En septiembre del 1905, Albino terminó los estudios en la ciudad de Braga, con óptimos resultados, donde sucesivamente viene ordenado sacerdote. Su primera parroquia fue en su tierra natal. Poco después fue nombrado vicario permanente de la parroquia, superó brillantemente el difícil empeño.

Se distinguió en poco tiempo como un brillante sacerdote, de hecho sus superiores le confiaron desde el principio una parroquia muy importante.

El 3 de octubre del 1910, en Portugal, estalla la Revolución. El 5 del mismo mes viene proclamado, en Lisboa, la República y el gobierno provisorio que viene instaurado se declaró abiertamente anticlerical y positivista.

El 10 de octubre se promulga la antigua ley de Pombal que preveía la expulsión de todos los jesuitas de Portugal, y al mismo tiempo se emanaba un decreto dictatorial que suprimía todos los conventos, monasterios y asentamientos religiosos. Viene instituido el divorcio, la secularización de los cementerios, se prohíben los símbolos religiosos en las escuelas y se decreta la separación entre Iglesia y Estado.

Padre Albino, siempre fiel a los principios del Santo Evangelio y del apostolado de la Santa Iglesia, no se sometió delante a la prepotencia de los hombres. Fue arrestado decidiendo de exiliarlo en África; pero logró escapar para continuar con su misión.

Logró partir de Praga hacia Monção, en la frontera con España, donde se refugió en la casa del sacerdote que lo acompañaba durante los años del Seminario Mayor. Este sacerdote logró mandar al Padre Albino, a través del río Minho, por Salva Tierra dos Magos. Sucesivamente logró llegar a Tuí, pequeño pueblo español, esperando el momento oportuno para dejar su tierra.

Poco después logró partir del puerto de Vigo en el barco “Zelandia”, el cual protegía a quienes huían para Brasil.

El 21 de septiembre del 1912, a los 30 años de edad, desembarcó en Río de Janeiro. Como sacerdote estuvo en diversas ciudades: Jaboticabel, Jaú, Barra Bonita, hasta llegar, definitivamente a Catanduva, era el 26 de abril de 1918.

Los primeros años del Siervo de Dios en Catanduva fueron muy difíciles. No fue bien recibido por los habitantes, porque estaban muy legados al sacerdote precedente.

Toda la población nutría un cierto prejuicio en confronte a los portugueses, así como por Padre Albino. Parecía muy frío y austero, pero era simplemente su carácter. Estoe le provocó no pocas veces insultas aunque por la calle, pero nunca el Siervo de Dios se mostró orgulloso y nunca respondió, soportó todo con grande calma y respeto.

En el segundo año que estaba en Catanduva comenzó los trabajos para la construcción de la Iglesia Madre. Iba por los caminos de la ciudad, por los campos y las haciendas buscando beneficencia para la construcción. Con tanta dificultad logró conseguir las primeras ayudas para comprar el terreno, después sorprendiendo a todos, logró terminar los trabajos.

En 1926 inaugura la Santa Casa de la Misericordia, hoy Hospital Padre Albino. Las dificultades para la construcción y la organización comenzaron a disminuir considerablemente, el pueblo ahora amaba a su párroco. Todos comenzaron a tener una intensa confianza hacia él, se habían convencido de su honestidad y capacidad.

Inició también su gran labor por los ancianos, de hecho otra grande obra fue la “Casa para los Ancianos”, inaugurada el 29 de junio de 1929.

En 1969 inició el ciclo de escuelas fundadas por el Siervo de Dios, a partir de la Facultad de Medicina, idea y sueño que Padre Albino nutrió desde siempre para que el hospital tuviera un seguimiento aún después de su muerte. Para esto uno de los primeros pasos fue la transformación de la Asociación de Beneficencia de Catanduva en Fundación para poder así mantener la organización así como el hospital y la facultad siempre con el mismo espíritu católico que Padre Albino exigía. El 29 de marzo de 1968 nacía la Fundación Padre Albino.

Inmediatamente después se fundan el Colegio Comercial de Catanduva (1971), la Facultad de Economía (1972) y la Facultad de Educación Física (1973).

Además el Siervo de Dios era responsable de la creación de la Casa de los Niños “Sinharinha Netto” – “César De Bus” y el “Santuario Nuestra Señora Aparecida”.

En los últimos años de su vida, ya desde hace tiempo Monseñor Albino, a causa de sus graves problemas de salud, dejó la casa parroquial y se transfirió definitivamente al Hospital fundado por él. En aquél periodo se ocupó personalmente por la asistencia a los enfermos, observaba toda la administración, sobre todo aquella de los primeros auxilios y exigía que cualquiera en cualquier hora debiera ser recibido en el hospital.

El último día de su vida terrena recibió algunos de sus colaboradores, estaba presente también el Obispo de San José de Río Preto (Catanduva, en aquella época estaba bajo su competencia), Su Excelencia Monseñor Lafayette Libanio, su gran amigo y superior durante muchos años de su vida.

Después de la partida del Obispo, Monseñor Albino comenzó a empeorar, su corazón iniciaba a debilitarse cada vez más, hasta el último instante; era el 19 de septiembre del 1973.

El cuerpo de Monseñor Albino viene expuesto en la cámara ardiente y el mismo día viene trasladado en la capilla de la Iglesia Madre construida por él.

La Misa fue presidida por el Obispo en presencia de un clero numeroso y tantos fieles. Fue sepultado el día 21, trasportado por un carro y seguido por muchísima gente, por el Cementerio de Nuestra Señora del Carmen, se calculaban más de treinta mil personas al funeral.

El 18 de diciembre del 2011 sus restos mortales fueron trasladados a la Iglesia Madre de Santo Domingo y colocados en un suntuoso sarcófago de mármol.

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